El agresivo fondo de inversión Elliott fue el encargado de lograr que
la justicia de Francia congelara fondos diplomáticos argentinos en
Francia.
Así lo adelantaron en exclusiva a LA NACION fuentes relacionadas con
este fondo que tiene bonos la deuda soberana que sigue en default.
Según pudo saberse de fuentes cercanas al grupo, "se trata de una
medida preventiva de NML a la espera de una audiencia en la que se
decidirá el eventual embargo de estos activos".
Al parecer, según estas fuentes, el juez Thomas Griesa de Nueva York
no intervino en la cuestión ?aunque al principio había trascendido lo
contrario- sino que fue "una acción que Elliot llevó a cabo por su
cuenta". En cuanto al tipo de activos, las fuentes aclararon que
incluyen "una extensa cantidad de activos comerciales y no diplomáticos
en manos de bancos y negocios en Francia".
El grupo había entablado hace tres semanas un diálogo en forma
personal con funcionarios del Gobierno, pero ante la falta de avances
decidieron seguir con su estrategia de buscar activos oficiales en todo
el mundo a la espera de cobrar la deuda que compraron a un muy bajo
valor.
La tercera semana de marzo hubo una cena en la provincia de Buenos
Aires con importantes funcionarios del gobierno de Cristina Kirchner,
según pudo saber LA NACION. En ese encuentro, los ejecutivos de Elliot
reiteraron que no están apurados por sellar un acuerdo porque son
inversores de mediano plazo, pero puntearon alternativas para poder
acercar posiciones. Este congelamiento demostraría cierta decepción de
Elliot-NML por la falta de avance en ese diálogo.
Una de las medidas propuestas consistió en sugerir que podrían sumar
recursos para la estrategia de recompra de la deuda en default que le
aconsejan reforzar al Gobierno; la otra fue describir cómo está
dividido el "campo" de los acreedores que tienen juicios en contra del
país en el exterior. Más allá de los argumentos de los inversores, en
el Gobierno creen que la crisis financiera global los hizo abandonar su
postura absolutamente intransigente de conversar sobre cualquier
solución.
Elliot compró parte de los bonos argentinos poco antes del default y
luego completó la cartera tras el canje del gobierno de 2005 a un valor
muy bajo. Hoy reclaman el 100% con el antecedente de haber luchado
bastante tiempo en los tribunales con gobiernos como Perú, Vietnam y el
Congo.
Trabas. Los fondos de inversión como Elliot, en realidad,
sugieren que ellos tienen voluntad de hablar hace bastante tiempo con
alguien del Ejecutivo y que una de las trabas para acercarse ha sido el
estudio jurídico que representa al país en Estados Unidos, Cleary
Gottlieb Steen & Hamilton LLP por su presunto interés en estirar
los litigios.
El acercamiento de Elliott, dirigido por Jay Newman, continuó con
otros fondos duros: Aurelius, Dart y Blue Angel. De ese trío, el más
conocido es el del multimillonario Kenneth Dart, que tuvo que huir y
renunciar a la ciudadanía estadounidense por juicios de evasión de
impuestos y adquirió la de Belice, con la intención de reingresar en
territorio norteamericano como representante diplomático de ese pequeño
país centroamericano.
Dart falló en el intento y concentró sus esfuerzos en los juicios
contra países que habían ingresado en default y en mantener sus
fábricas en varias naciones, como la que produce vasos plásticos en la
Argentina, en Pilar, que lo dejaría más vulnerable que al resto para
pelearse con el Gobierno.
Con una cartera de casi US$ 13.000 millones, en Elliot creen que la
diversificación sigue siendo una buena estrategia y eso incluye
mantener entre sus principales inversiones los papeles de la Argentina
que compraron a pocos centavos antes y después del default. La
publicación especializada Absolute Return calificó al fondo como uno de
los ganadores de 2008 y el diario The Wall Street Journal considera que
está entre los "sobrevivientes" del cataclismo mundial.
Elliott maneja unos US$ 1000 millones en deuda en default del país
y, al igual que sus colegas de Dart, ya ha logrado que el juez
neoyorquino Thomas Griesa trabe varios embargos.
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