| Al menos 70 personas resultaron heridas ante la escalada de los
enfrentamientos entre manifestantes opositores y soldados en la capital
de Tailandia, a donde siguieron llegando miles de manifestantes durante
la madrugada.
El Ejército empleó gases lacrimógenos y camiones hidrantes para
dispersar a los manifestantes que exigen la renuncia del primer
ministro Abhisit Vajjajiva. En medio de las protestas se incendiaron
vehículos y neumáticos y atacaron a los soldados con bombas molotov y
piedras.
La situación se agravó cuando los manifestantes secuestraron un
ómnibus y lo dirigieron contra las tropas, que respondieron abriendo
fuego.
Por su parte, Vajjajiva volvió a comparecer en televisión para pedir
a los opositores que se retiren de forma pacífica. El mandatario
aseguró que hasta el momento hay 70 heridos en los enfrentamientos, una
tercera parte de los cuales son soldados. En tanto, hasta ahora no hubo
muertos, subrayó.
Las protestas de los llamados "camisas rojas" siguieron durante la
noche a pesar del estado de emergencia declarado ayer por Vajjajiva en
la capital y otras cinco provincias de ese país. La medida prohíbe la
reunión de más de cinco personas, pero miles de opositores se
trasladaron a la capital durante la noche para extender sus reclamos.
En tanto, el ejército tailandés utilizará "todos los medios
posibles" para restablecer el orden en Bangkok, advirtió por televisión
el jefe de las fuerzas armadas, Songkitti Jaggabatara. Los soldados
"usarán todos los medios para restablecer el orden rápidamente",
declaró el militar en un discurso televisado, un hecho poco frecuente.
"No usaremos la fuerza para reprimir a nuestro pueblo, pues somos
plenamente conscientes de que (los manifestantes) son tailandeses",
aclaró el jefe castrense, "pero nos reservamos el derecho de hacer uso
de las armas en legítima defensa", agregó.
Desde el exilio. El actual primer ministro llegó al poder
en diciembre pasado luego de que el Tribunal Constitucional disolvió el
gobierno formado por aliados del ex premier Thaksin Shinawatra, que
había sido depuesto por los militares en 2006 y que vive en el exilio.
Shinawatra alentó ayer a sus seguidores, los denominados "camisas
rojas", a continuar con las manifestaciones en Bangkok y anunció que
regresaría al país si las autoridades reprimen las protestas.
Durante un mensaje telefónico transmitido a miles de "camisas rojas"
que acampan desde hace días frente a la sede de gobierno en Bangkok,
Shinawatra agradeció a los militares no haber cometido actos de
violencia contra la población y los exhortó a unirse a los
manifestantes. "Los militares deben unirse a los «camisas rojas» para
ayudarlos a obtener la democracia para el pueblo", dijo Shinawatra.
"Observo atentamente la situación, y si hay el mínimo acto de
violencia volveré a Tailandia inmediatamente", dijo el ex primer
ministro de Tailandia, país que desde 1932 vivió 18 golpes de Estado.
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