Las palabras del jefe del bloque de senadores oficialista, Miguel
Pichetto (Río Negro), anunciando que "no votarían" el proyecto que
declara la emergencia sanitaria en las provincias más afectadas por el
dengue descolocaron al propio kirchnerismo en pleno debate.
Luego de discursos oficialistas elogiosos al proyecto consensuado,
llegó el momento menos pensado. Un llamado telefónico al senador
Pichetto modificó el rumbo de la sesión. Inmediatamente después, el
legislador pidió una moción de orden para solicitar la postergación del
debate, lo que provocó sorpresa y malestar en el oficialismo y la
oposición.
Es que después de mucho tiempo, dirigentes del oficialismo y de la
oposición habían llegado a un inusual consenso para darle media sanción
a la iniciativa.
Satisfacción oficial. La presidenta de la Comisión de
Salud, la kirchnerista Haidé Giri (Córdoba), había sido la primera en
defender el proyecto y destacó fundamentalmente que se llegó a esa
iniciativa a partir del acuerdo entre los bloques.
"Me siento absolutamente satisfecha por la manera en la que venimos
trabajando los distintos bloques, no sólo la semana pasada sino durante
hoy a la mañana, para abordar con la seriedad y responsabilidad que
amerita este tema, el consenso, sin el cual es imposible poner en
cuerpo y en espíritu de una ley aquello que tiene que ver con la
política de salud pública", decía la legisladora al empezar su
discurso.
Convencida de que la iniciativa sería aprobada, declaró: "Cada uno
de los senadores o senadoras que aportó para el dictamen lo hizo desde
el conocimiento, desde la preocupación y desde su capacidad para poder
generar ideas que nos ayuden como cuerpo legislativo, que ayuden al
Ministerio de Salud de la Nación y a los ministerios provinciales y a
los distintos municipios a contar con las mejores herramientas para
poner fin definitivamente a esta epidemia".
En ese contexto, Giri agradeció incluso la colaboración de senadores
opositores. "Quiero agradecer la presencia de los senadores [Gerardo]
Morales y [Rubén] Giustiniani en las reuniones de comisión, a pesar de
que no eran integrantes, para arribar al dictamen que hoy vamos a poner
en consideración", sostuvo.
Reivindicación. Por su parte, el radical Morales también
elogió la labor de la Cámara alta. "Debemos reivindicar la capacidad de
reacción de este Senado, cuando hace un par de semanas, mientras
considerábamos temas de alto contenido o voltaje político, todos los
bloques acordaron dar respuestas concretas a la sociedad argentina en
estos asuntos, tal como lo estamos haciendo en todas las sesiones.
Particularmente, la cuestión del dengue ha sido un tema central. Por lo
tanto, quiero reivindicar a este Senado en ese sentido".
Sorpresa. Mientras la sesión se desarrollaba en un clima de
calma y consenso, llegó la sorpresa. Pichetto pidió la palabra,
solicitó la moción de orden y anunció a los oficialistas que finalmente
no votarían la iniciativa, que en ese mismo recinto defendían.
"Como presidente del bloque de la mayoría y del oficialismo, deseo
manifestar que nosotros estamos dispuestos a trabajar en lo
concerniente al Instituto y en todo aquello que signifique un aporte
constructivo, pero no vamos a plantear situaciones de catástrofe en el
país que pueden llegar, incluso, a afectar a la Argentina misma,
imposibilitando a nuestro país como destino y limitando nuestras
posibilidades".
El desconcierto en el oficialismo fue absoluto. Y tras unos
segundos, empezó el escándalo. La lógica del desconcierto volvía a
imperar.
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