La extensa espera y el deseo de ponerle punto final a la odisea de
permanecer varados en México concluyeron esta madrugada cuando un vuelo
especial con más de 200 ciudadanos procedentes de DF y Cancún tocó
suelo argentino.
Desde que la semana pasada el gobierno argentino suspendió los
vuelos desde México por la gripe porcina, sus vacaciones se
convirtieron en una especie de pesadilla.
Durante la madrugada, en los pasillos de Ezeiza reinaba un clima de
alivio y alegría, ansiedad y hasta enojo e impotencia por todo lo
vivido, mientras los recién llegados eran sometidos a detectores
digitales de temperatura y respondían un cuestionario sobre su estado
de salud.
lanacion.com dialogó con algunos de los ciudadanos que por
la epidemia vieron afectados sus planes de vacaciones en Cancún y Playa
del Carmen o estadías laborales en el país azteca. De sus impresiones,
trascendió, principalmente, que existía en el grupo temor por
desconocer la realidad con la que se encontrarían al arribar a Buenos
Aires. Incluso, según precisaron, llegaron a especular que los
mantendrían aislados y bajo estricta observación.
También dejaron entrever que sintieron abandono y bronca cuando
conocieron la decisión unilateral del gobierno argentino de cancelar
los vuelos.
"No sabíamos qué iba a pasar con nosotros. Había mucha incertidumbre
con eso. Nos preguntábamos ¿y ahora qué? Nos imaginábamos en cuarentena
o en el hospital de campaña de Ezeiza", relató a lanacion.com
Gabriel Jaimovich sobre las sensaciones que circulaban en el aeropuerto
de Benito Juárez, horas antes de tomar el avión de regreso al país.
"Desde que nos confirmaron que nos teníamos que encontrar en el
aeropuerto a las 11.30 (hora mexicana), sentimos cierta tranquilidad.
El sentimiento de impotencia por no poder regresar bajaba un poco, a la
vez que aumentaba la ansiedad por llegar", añadió Silvina Brodsky,
quien luego de siete años de estar radicada con su familia en Distrito
Federal, retornó a Buenos Aires.
Muchos de los pasajeros tomaron recaudos y se mostraron con barbijos
al llegar a Ezeiza. La mayoría indicó que lo hizo por prevención, no
por seguir recomendaciones expresas o provenientes del personal
autorizado presente en el aeropuerto.
"En el avión la mayoría de la gente tenía barbijos y guantes, pero
no los utilizaron durante todo el vuelo. Tampoco tuvimos indicaciones
sobre qué teníamos que hacer o recomendaciones. Digamos que iba más en
la conciencia y responsabilidad de cada uno", cuestionó Brodsky.
La llegada. Al arribar al país, el contingente fue recibido
por personal sanitario del hospital de campaña montado en Ezeiza. Los
argentinos volvieron a pasar por rigurosos controles y prestaron una
declaración jurada sobre su estado de salud. Recibieron un folleto
explicativo con las principales precauciones a seguir.
"Personal sanitario de Ezeiza nos dio una charla sobre los cuidados
que debíamos tomar y nos hicieron nuevos controles. Además de las
medidas generales de prevención, nos pidió permanecer una semana bajo
aislamiento y hacer la consulta en caso de sentir los síntomas más
leves", describió Jaimovich.
En el grupo de turistas argentinos no faltó lugar para las críticas
a la medida dispuesta por el gobierno argentino de suspender los
vuelos.
"Fue una vergüenza lo que hicieron. Nos dejaron en el foco
infeccioso. Nos largaron ahí como si nada cuando hubo gente que pudo
volver al país por otras vías", criticó el pasajero.
Todavía algunos aguardan reencontrarse con sus familiares y amigos y
dar vuelta la página. Quedan muchos momentos por revivir y bastantes
para olvidar. "Para su tranquilidad y para la nuestra, creo que será
dentro de unos días", sintetizó Brodsky.
|