Boca se aferra a la Copa como tabla de salvación. Prende velas por el regreso
de Jota Erre, quien sigue entre algodones y, según parece, estará para jugar en
el partido de vuelta con los uruguayos de Defensor.
¿El campeonato? Le importa un bledo. No lo decimos nosotros. Lo dijo Bianchi,
el Director Deportivo.
Repita Carlos: "todos ustedes saben que lo único que le interesa a Boca en el
este momento es estar en el partido del 8 de julio". Ese día, por si hay algún
distraído, se juega la final de la Copa.
¿Y el campeonato local? Abandonado en la quinta fecha. Bien. Si siguen por la
buena senda en ese certamen, habrá que darles la derecha. No entrega elementos
que permitan pensar en ello Boca con su juego.
Hace tiempo que, aún con Riquelme, le cuesta horrores dejar una imagen
convincente. Una imagen que no genere un sinnúmero de dudas. Lo terminan
"salvando" gestos individuales. Actuaciones individuales que terminan
destacándose por encima de la media normal, o sus personajes históricos: Forlín
en el clásico contra River, Palermo, casi todo el tiempo, excepto con San
Lorenzo.
River por su lado, vive inmerso en un conflicto permanente. Éramos pocos y la
"barra brava" colocó banderas que hicieron responsables a los jugadores de este
mal momento que ya lleva un tiempo. Aunque hayan salido campeones ayer nomás con
Simeone, que luego los ubicó en el último puesto de la tabla. |