El conjunto tucumano se impuso en el Cilindro y ahora se encuentra en zona de Promoción. La Academia perdió un partido clave ante un rival directo y continúa comprometido. Turdó (luego expulsado) y Urbano hicieron los goles visitantes, mientras que Cáceres había empatado para el local. Matías Martínez también vio la roja.
Una derrota nunca es oportuna, pero sin dudas esta de Racing
ante San Martín es más que inoportuna. Es que los de Caruso Lombardi perdieron
ante un rival directo y en su cancha, en lo que es todo un cachetazo para un
equipo que llegaba en alza. Claro está
el efecto inverso produce en los tucumanos que se quedaron con una final, ya
están en Promoción y con el ánimo ascendente de cara a lo que viene, que por
cierto no es menos importante.
Se sabe que San Martín de Tucumán, con
todas sus limitaciones, siempre intenta hacer su juego.
Lo pregona su entrenador y lo plasman sus jugadores
cuando pueden y hoy pudieron. Desde el vamos los norteños tomaron el
protagonismo y la propiedad de la pelota. A Racing, que el papel de agazapado le
viene bien, el trámite no pareció molestarle.
Entonces se daba el
partido previsible, pero la alteración en el marcador varió todo. Fue un gran
pase de Cantero para Turdó, quien ingresó por el medio de la defensa racinguista
y definió con certeza. El grito del ex Independiente
encontró su eco en los más de dos mil tucumanos que se agolparon en la tribuna
visitante.
La desventaja sacudió a un equipo que venía más acostumbrado
a pegar primero, pero lo hizo para bien. Porque Racing se animó más y tuvo su
premio rápido. Apenas cuatro minutos después empató con Cáceres, quien
transformó en gol una jugada de flipper, palo y travesaño incluidos.
Con
las defensas ya quebradas, el complemento reservó la tensión del miedo a perder
un partido trascendente. Y hay que señalar que en ese terreno se lo vio mucho
más aplomado a San Martín que fue firme en defensa y algo más claro en ataque.
Logró hacer su segundo gol con una volea de Urbano, donde Migliore tuvo algo de
responsabilidad y luego pasó sin sobresaltos hasta el final.
Salvo en los
minutos finales, donde a puro centro Racing inquietó, San Martín no pasó
angustias, más allá de las del reloj. La atónita multitud local enmudeció al ver
como su resurgido equipo fue víctima de una no muy lejana impotencia y perdió un
partido clave, que podría haber librado de preocupaciones a la Academia hasta la
temporada que viene. Entonces la lucha de pobres, no menos atractiva que la de
los pseudo ricos, tiene su pizca de pimienta para un final que pinta
apasionante.
Fuente: Infobae
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