El 9 ya tiene en marcha un nuevo countdown: va por los 218 de Cherro y aspira a más. "Yo quiero seguir metiendo goles porque es lo que mantiene vivo a un delantero". Pero va de a uno, claro. Hoy quiere el 202...
Dice que los récords no los busca, pero los encuentra. Siempre. No hay número
que resista a la potencia goleadora de Martín. Eran los 180, los 194, los 200 y,
ahora, por una decisión antojadiza del que pone el trapo, 220. Una cifra
cualquiera, como para plantearle una nueva meta al incansable goleador. "Ojalá
llegue a los 220", dice Palermo, convencido de que si no es en este semestre,
será en el otro, si es que se le renueva ese contrato que según el presidente
"se va a firmar en cualquier momento" (ver Inquieto...). Hoy, al menos,
intentará que otro número, el 202, reciba su cruz de marcador indeleble en el
palco de la Bombonera en el que se luce cada partido. Y ojo, mejor vayan
reservando otra bandera más, porque en una de ésas...
"Yo no me pongo una
meta puntual. Hago los goles y después surgen los récords. Yo sólo espero seguir
así mucho tiempo más", le dijo el Loco a Olé. Lo cierto es que, aunque se canse
de repetir que no persigue esas marcas, la verdad es que cada vez que la mete en
el estadio, su mirada va directo al palco que ocupa Orlando Salvestrini, ex
tesorero de la gestión Macri, quien fue el creador del primer trapo y sus
sucesores. "No lo charlé con él. Eligieron poner 220 porque era hasta donde les
llegaba la bandera, je. Ahora espero cumplir", agrega Martín. Lo dice con
inocencia. Pero olvida, quizá porque es cierto eso de que no se anda fijando
demasiado en los nombres, que hay otra cifra importante dos casilleros antes del
último. También está pintada con amarillo. Es el 218: son los goles que tiene
Roberto Eugenio Cherro, máximo anotador en la historia del club contando también
el amateurismo. Y, como aquella vez, cuando la meta era alcanzar a Francisco
Varallo (con 180) lo que hoy quizá parece lejamo, un par de zurdazos o cabezazos
lo puede acercar. Y hay otro detalle. Debajo del último número de la bandera,
como un desafío más de los tantos que ya superó, hay una inscripción: "Sigue
atrás", dice. Es que le tienen fe...
Tanta fe esta justificada con cada
grito. Porque esos 201 goles en Boca ya son historia pero también vigencia a
pesar del paso del tiempo y también de las lesiones. Desde que regresó al club,
para el Apertura 2004, su marca más baja fue de seis goles por torneo local (en
ése y en el siguiente, el Clausura 05). Después, siempre hizo entre 10 y 13
goles hasta el Apertura 08, cuando se rompió los ligamentos. Todo esto sin
olvidar que aún mantiene la marca top de 20 goles en 19 fechas, en el Apertura
98.
En este torneo sólo metió dos, a River y Huracán, en 10 partidos
jugados. Pero seguramente intentará hacer más... "Yo quiero seguir metiendo
goles porque es lo que mantiene vivo a un delantero. Ojalá siga haciéndolos. Los
récords irán pasando a medida que los vaya haciendo y me vaya enterando de qué
se trata. Yo estoy muy contento con los que tengo pero quiero más".
Y en
la Copa, también promete. Y cumple, claro. En este 2009, por la Libertadores, ya
rompió un récord más. En la ida ante Guaraní, junto con Juan Román Riquelme, se
convirtió en el máximo anotador de Boca en Copa Libertadores, con 19, dejando
atrás a su amigo Guillermo, quien alguna vez tuvo ese privilegio. Claro que los
partidos coperos continuaron y el 9 siguió sometiendo redes. Así, con cuatro
goles más (otro a los paraguayos, dos a Táchira y uno a Defensor en la ida)
llegó a los 23. Y sí, otra marca más. Pero él sigue mirando lo que vendrá. Con
el marcador en la mano, claro.
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