Las futuras generaciones Funebreras lo recordarán como aquel tipo que, en la
hora, le dio el gol de triunfo a Chacarita en un particular clásico (a puertas
cerradas y a corazón abierto) contra Platense, se sacó su camiseta Tricolor –con
una térmica blanca-, la revoleó cual poncho de Soledad pero que jamás cayó en la
cuenta de lo que había conseguido. No fue Sergio Bustos, como hace diez años en
San Martín, contra Juventud Antoniana. Ni el Gato Leeb en el 94. Ni el Fonseca
Gomes del 83. Ni un Frassoldati, otro símbolo del 69, en aquel gran hito en
Primera. Tampoco, viniendo más acá, ni el goleador Javier Toledo (16) ni Matías
Alustiza (13), quien le envió el centro bochazo ganador... "¿Y qué querés que
haga? Daba el partido para un 0 a 0. El ambiente era raro. Hacés el gol, en el
minuto 90, y había 30 personas en la cancha... Pero escuché muchos gritos en la
calle. Ahí empecé a darme cuenta de todo. Y ni hablar cuando llegamos a la noche
a San Martín...", le cuenta Mariano Raúl Echeverría a
Olé.
Zaguero de profesión, resultó siendo un trotamundos
del fútbol, como tantos otros, antes de recibirse de héroe. Tres goles con la
pilcha roja, blanca y negra: San Martín de San Juan, Quilmes y... Platense.
Marplatense desde hace 28 años, arrancó con la pelotita en el Independiente de
La Feliz, pasó San Lorenzo (el local, claro), y se hizo jugador en Honduras. En
nuestro país, también pasó por Villa Atuel, Luján de Cuyo y Deportivo Maipú,
todos de Mendoza. En esa ciudad cuyana, justamente, fue declarado en junio
pasado Ciudadano Ilustre. Sí, hace un año, con esa camiseta y en su ciudad, le
ganó por penales a Alvarado y ascendió al Argentino A. Doce meses después,
siguió su camino hacia la cima... "Así fue toda mi carrera. Ascendí tres veces.
Una vez con Municipal Valencia en Honduras; la de Maipú, con toda mi familia en
el Mundialista de Mar del Plata; y ahora. Allá, en Centroamérica, aprendí mucho.
Es más, fui sparring de la Selección con Bora Milutinovic, que me quiso
nacionalizar para que jugara con ellos...", recuerda el defensor.
"Esto
es una emoción enorme. Fue un sueño haber hecho el gol del Ascenso. Recién me di
cuenta lo que había conseguido cuando vi a todos mis compañeros encima mío, je.
Ahí recordé la dureza de este año de trabajo", dijo tímidamente ratito después
de haber fusilado de zurda al pobre Alejandro Sánchez, arquero Calamar. Pero el
día, que fue largo, continuó... Hoy por la mañana, habló con Juan Pablo Varsky
en No somos nadie (Rock & Pop) y después Darío Villaroel (vice de Chaca e
integrante del programa AM de Telefé) los llevó a la tele. "¡La vimos a Maru
Botana y a la chica que era bañera de Marley! Mi mujer no me lo va a creer!",
cuenta entusiasmado antes de seguir el raid mediático. De paso, al dirigente le
sugirieron renovación colectiva de contratos...
"Entré en la historia de
un club grande. El recibimiento de la gente fue increíble. Chicos llorando,
abuelos llorando. Me señalaban en el micro y me agradecían. Hoy me encuentro en
un momento que quizá no lo imaginaba. El año pasado, saber que ahora jugaría en
Primera, era algo totalmente impensado. Por suerte, confié en mis condiciones. Y
Villarroel y la directiva también. Quién sabe lo que hubiese sido de mí...",
reflexiona Mariano. Y ya piensa en lo que viene...
"Es importante haber
ascendido dos fechas antes para seguir celebrando, para que la gente no sufra
más. Quince días más de festejos, je. El hincha se lo merece. Cuando entremos el
sábado a la cancha, contra San Martín de San Juan, será muy fuerte. Voy a tener
que hacerle a la familia un lugar en el departamento, je. Mi hijo Galo me trajo
pan y un ascenso bajo el brazo", asegura. Y se despide. Se volvió a poner la
camiseta. Y para Chaca, las cosas también volvieron a ponerse en su lugar...
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