NAWA, Afganistán.- Miles de soldados estadounidenses llegaron en
helicópteros y vehículos blindados a pueblos controlados por talibanes
en el sur de Afganistán, durante la primera gran ofensiva del
presidente Barack Obama para estabilizar el país.
La operación se inició ayer, poco antes de que caiga la noche, en la
provincia de Helmand, un enclave talibán y la zona de mayor producción
de opio del mundo. El objetivo de la misión es eliminar a los
insurgentes de la región antes de las elecciones presidenciales del 20
de agosto.
Los militares describieron la operación, llamada Khanjar o "Golpe de
espada", como la mayor y más rápida de la nueva fase de la guerra y
como la mayor ofensiva de los infantes de marina desde la de Fallujah,
en Irak, en 2004.
La misión cuenta con casi 4000 soldados recién llegados, además de
650 soldados afganos. El ejército británico llevó a cabo operaciones
similares, pero más pequeñas, la semana pasada, con el mismo objetivo.
El general Larry Nicholson dijo a través de un comunicado que los
soldados se quedarán en distintos enclaves para traspasar más adelante
el control a las fuerzas afganas.
Los helicópteros transportaron a cientos de soldados al poblado de
Nawa, a unos 30 kilómetros al sur de la capital provincial de Lashkar
Gah, en una región donde los soldados estadounidenses o de la OTAN no
han actuado en grandes números.
El ejército estadounidense podría tomar a los insurgentes por
sorpresa en su propio territorio, señaló el capitán Drew Schoenmaker.
"Vamos a un sitio donde nadie ha estado antes", dijo Schoenmaker, de 31
años.
Al inicio del día se oyeron disparos esporádicos y helicópteros
médicos aterrizaron en la zona, lo que podría indicar que ya hay varios
heridos entre los soldados estadounidenses.
Una unidad en Nawa intercambió disparos con un grupo de 20
insurgentes, mientras que los soldados afganos se enfrentaron a otros
milicianos tras ser atacados con granadas disparadas desde varias
casas.
El Pentágono ha enviado 21.000 soldados adicionales a Afganistán
justo a tiempo para las elecciones y espera que el número total de
efectivos allí llegue a 68.000 antes de finales de año. Ese es el doble
del número de soldados en Afganistán durante el 2008, pero aún supone
la mitad de los que hay ahora en Irak.
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