Sin detenerse un instante a pensar, Bahia apeló a sus recursos ocultos
anteayer, cuando el avión de Yemenia Air en el que viajaba con su madre
se estrelló en plena noche a unas 10 millas de las costas de la isla
Gran Comora.
La niña, que apenas sabe nadar, fue expulsada al medio del océano
por la fuerza del impacto, dio algunas brazadas para poder llegar a
unos restos flotantes y durante más de 13 horas permaneció aferrada a
un trozo de fuselaje hasta que fue rescatada por las primeras patrullas
de auxilio.
El accidente se produjo a la 1.30 de la madrugada y las patrullas la localizaron a las 3 de la tarde.
"A pesar de encontrarse en estado de shock, pudo hacerle señas a una
embarcación que navegaba en las inmediaciones del lugar del accidente
en busca de sobrevivientes", explicó un vocero de la marina de las
islas Comores.
Cuando fue rescatada, no tenía chaleco salvavidas. Uno de los
marinos de la lancha tuvo que arrojarse al mar para pasarle uno por el
cuerpo y poder izarla a bordo.
Bahia fue recuperada en estado de hipotermia y temblaba de manera
descontrolada. Además tenía fractura de clavícula, quemaduras en una
rodilla y heridas superficiales en la cara. Apenas lograron hacerla
subir a la lancha de auxilio, le dieron de beber agua caliente con
azúcar para hidratarla. Anoche su estado general no inspiraba
inquietud.
"Fue un verdadero milagro", comentó uno de los rescatistas en declaraciones a una radio francesa.
Si bien los primeros reportes hablaban de que Bahia tiene 14 años de
edad, las autoridades francesas confirmaron que tiene 12 y que cumplirá
13 el 15 de agosto próximo. Es, hasta ahora, la única sobreviviente de
esa tragedia, en la que murieron 152 personas.
"Jamás pensé que mi hija era capaz de una proeza semejante", comentó
ayer su padre, Kassim Bakari, después de hablar por teléfono en tres
ocasiones desde Francia con su ella durante las últimas horas.
"¿Cuándo vas a venir, papá?", le preguntó varias veces la joven. Su
padre le respondió con una mentira piadosa: "Pronto saldré para allá",
se limitó a decir, sin coraje para confesarle que su madre estaba entre
las víctimas.
Kassim tampoco sabe cómo se lo dirá a sus otros tres hijos, que
quedaron con él en París. Los médicos y las enfermeras que la atienden
en el hospital de Moroni tampoco se atrevieron a decirle la verdad.
"Tu mamá está en otra habitación", le aseguraron.
Repatriación
Kassim, que vive en un hogar humilde de Corbeil Essones, esperaba ayer con impaciencia que su hija fuera repatriada a Francia.
Bahia fue embarcada anoche en un vuelo especial fletado por el gobierno francés que llegará a París hoy a primera hora.
"Está bien. Podrá volver con nosotros", anunció el ministro francés
de Cooperación, Alain Joyandet, después de haber visitado a la
adolescente. "Apenas lleguemos, será trasladada a un hospital en París
para que pueda terminar de recuperarse", indicó.
Aunque no puede estar a su lado en estas horas dramáticas, Kassim
pudo ver a través de Internet una foto de su hija internada en el
hospital El Mararuf. Bahia tiene el hombro enyesado y un enorme vendaje
en la pierna izquierda.
La joven le comentó por teléfono que después del accidente oyó voces
y gritos, pero sin saber de dónde provenían. "En plena oscuridad no
pudo ver a nadie y es incapaz de dar otras explicaciones", dijo su
padre. Ese relato permite suponer que hubo otros sobrevivientes, pero
que no lograron resistir hasta la llegada de los rescatistas.
Joyandet, como el resto de Francia, no ocultó su admiración por la
entereza y sangre fría que demostró la adolescente en circunstancias
tan terribles. "Tiene una fuerza física y una fibra moral increíbles.
Además de salir viva del avión, hay que tener condiciones excepcionales
para mantenerse aferrada a la vida durante 13 horas", reconoció.
El ministro, sin embargo, no quiso hacerle repetir el relato de la
tragedia para no agravar su shock emocional. "Ahora sólo necesita
descanso", concluyó.
Contrariamente a los intensos rumores que circularon ayer, no hay confirmación de un segundo sobreviviente de la tragedia.
Las radios y la televisión francesas repitieron durante todo el día
los relatos del padre, los rescatistas y de un tío de Bahia que reside
en las Comores. Todos tratan de explicarse las condiciones de ese
verdadero milagro.
|