Está ubicado a 157 kilómetros de Cádiz, Andalucía, se llama Setenil de las Bodegas y fue construido dentro de una falla producida por la erosión del río Guadalporcún
Vivir bajo las rocas. Los habitantes del pequeño poblado andaluz Setenil de las Bodegas viven literalmente bajo toneladas de piedra. Las paredes del interior de sus casas son de roca sólida, y muchas calles se encuentran por debajo de un impresionante techo rocoso.
Aunque parece que Setenil de las Bodegas hubiese sido aplastada por un meteorito, en realidad su inusual arquitectura obedece a un original proyecto defensivo que aprovechó al máximo la geografía local.
Ubicada a 157 kilómetros de Cádiz, Andalucía, Setenil de las Bodegas fue construida dentro de una falla producida por la erosión del río Guadalporcún.
Las edificaciones más antiguas se encuentran en el interior de la falla, en tanto que las viviendas de construcción más reciente se apoyan sobre las laderas de las montañas.
La protección y seguridad que la ciudad de Setenil recibió gracias a su particular ubicación, la convirtió en una fortaleza casi inexpugnable y en uno de los últimos bastiones del dominio moro en España.
Fueron necesarios siete intentos por parte de los cristianos (desde los tiempos de Juan II de Castilla hasta el reinado de los Reyes Católicos) para poder tomar finalmente el control de la ciudad en 1484.
Fuente: Infobae
» Comentarios
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
Para el nadador francés Philippe Croizon, que tiene brazos y piernas amputados nada es imposible, pues planea dar la vuelta al mundo. De hecho, ya ha recorrido unos 20 kilómetros que separan Oceanía de Asia.
El terremoto de Italia coincidió con una aparente lectura de una profecía de Nostradamus. Sin embargo, para otros, el gran terremoto del profeta aún debería llegar entre el 5 o 6 de junio.
La progenitora decidió "guardarlo" después de que unos nenes se burlaran de él cuando tenía siete años. El hombre estuvo recluido en una habitación de diez metros cuadrados en su departamento de la ciudad de Saratov, en el sur de Rusia.