Jorge Federico Benjamín Méndez es ingeniero y abogado, se lo conoce como empresario inmobiliario y además manejaría una pequeña agencia de modelos. Tenía una primera orden de captura desde mediados de julio, vinculada a la violencia doméstica pero en los meses siguientes logró escapar tres veces de la Policía.
La facilidad para huir de Méndez hizo que se sospechara la existencia de filtraciones en la misma Policía y en el Poder Judicial.
Un rastreo de los bienes del empresario determinó que estaría relacionado con la agencia de modelos "Haendel SA". Los investigadores detectaron que podían contactarla vía internet. Se puso la mira en una modelo misionera llamada Flavia Flamig, de 20 años, que tendría una relación sentimental con Méndez y con una orden del juez se hackeó el correo electrónico de la chica y se interfirieron sus teléfonos.
Ella trabajaba en Capital y, ante la sospecha de que Méndez también estaba en Buenos Aires, los investigadores hicieron entrar en acción a una joven policía salteña, Natalia Contreras. Hizo el primer contacto con Flavia, le mandó un par de fotos suyas con un tono muy profesional y le pidió empleo.
Hace dos semanas, el ingeniero le dijo a Flavia que le enviara su número de su celular particular a Natalia y le dijera que lo llamara cuanto antes. Así se hizo el primer contacto con Méndez. La llamada fue rastreada desde Salta. Se detectó que se había hecho desde Capital Federal, en la zona de Santa Fe al 2600. Luego hubo una segunda comunicación que confirmó la ubicación, según informa el diario Clarín.
Ocho agentes viajaron a Capital y se contactaron con la Policía Federal, luego instruyeron a la falsa Natalia para que acordara una cita con Méndez para el lunes a las 13, frente a un banco de Avenida Santa Fe, donde finalmente fue atrapado sin oponer r |