El ex futbolista Fernando Cáceres no perdió la memoria: recuerda todo lo que hizo la noche del 1 de noviembre de 2009, cuando fue atacado por dos delincuentes que le quisieron robar su BMW cuando circulaba por Ciudadela, acompañado por una amiga. Ese día recibió un balazo que le entró por el ojo derecho y quedó en grave estado. Sus posibilidades de sobrevivir parecían nulas. Así lo dijo incluso el gobernador Daniel Scioli. Pero el mandatario se equivocó.
Después estar internado 65 días en el Hospital Ramón Carillo, al ex futbolista de la Selección argentina y Boca Juniors le dieron el alta y ahora se rehabilita en el Instituto Fleni, de Escobar. Cáceres está de buen ánimo, habla de fútbol y come todo lo que le dan. Los médicos quieren que recupere los 15 kilos que perdió durante la internación. El objetivo de los médicos es que pueda caminar con normalidad. Ahora da algunos pasos, pero no tiene estabilidad.
–Él dice que se acuerda de todo. Sólo quiere hablar delante del fiscal. También recuerda que en la semana del robo jugó a la pelota. Tiene que estar 90 días en la clínica. Ya se vio la cara y no tiene miedo de estar frente a frente con la gente, no se tapa el ojo que perdió.
El que habla es uno de sus hermanos, Ramón. Dice que ahora la familia está más tranquila y que volvieron a reírse.
La rutina de Fernando es estricta y él la cumple a la perfección: a la mañana va al gimnasio, luego almuerza y vuelve a las dos a hacer los ejercicios. A la tarde recibe las visitas. “En su pieza mira televisión, hace zapping en todo momento hasta que se queda en algún programa que le guste. El hospital ya es como su casa”.
El miércoles a la noche vio el clásico de verano entre Boca y San Lorenzo, que terminó 3 a 3. “Ténganme paciencia, que voy a salir bien del hospital”, repite Fernando a su familia. En el Fleni, según Ramón, los médicos y las enfermeras lo miman demasiado. Hace 74 días que está hospitalizado y está ansioso por volver a su casa: “Me quiero ir, estoy podrido de estar acá”, dice.
Una de las visitas que recibió Cáceres fue la de Diego Maradona, quien solía arengar a su ex compañero en Boca y en la Selección en el Mundial 94. “Un día, Diego se acercó a la cama, le agarró una mano, le gritó al oído y Fernando empezó a mover las piernas. Fue increíble”, contó Ramón. También se acercó un dirigente del equipo español Zaragoza, donde Fernando brilló. De regalo le llevó una camiseta firmada por los jugadores, la bandera del club y una estampita de la Virgen del Pilar.
El 7 de febrero, Cáceres cumplirá 41 años y sueña con festejarlo en su casa. “Seguro que vamos a hacer una gran fiesta”, dice su hermano.
Por el ataque, la policía bonaerense detuvo a cuatro menores de edad: un adolescente de 16 años, otros dos de 17 y uno de 15, que es inimputable. El 13 de noviembre de 2009, el juez de Garantías del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil de San Martín, Carlos Gallardo, dictó la prisión preventiva de tres de los detenidos, apodados Toto, Chanchi y Cuqui, este último señalado como el autor del disparo. El menor de 15 quedó internado en un instituto.
El fin de año lo pasó en el Hospital Carrillo. El festejo fue en la pieza del ex jugador. A las doce sus familiares movieron la cama y la sacaron al pasillo para que la gente lo viera. Fernando levantó la mano y saludó. |