Como el Gobierno decidió sacar una vez más el Tedeum del 25 de Mayo del ámbito de la catedral metropolitana y llevarlo en este emblemático año del Bicentenario a la basílica de Luján, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio resolvió hacer el mismo oficio religioso en el templo mayor porteño.
La determinación de Bergoglio -tomada con el acuerdo de sus cinco obispos auxiliares- carecería de relevancia política de no ser porque el kirchnerismo decidió desde 2005 mudar el tradicional lugar de la celebración patria a distintas iglesias del interior. El propósito: esquivar las homilías del cardenal porque considera que en esa ocasión se despacha contra su gestión.
La Casa Rosada nunca blanqueó su intención. Siempre dijo que su objetivo era sacar la celebración de la capital y llevarla al interior. Sin embargo, se esperaba que este año, por conmemorarse los 200 años de la Revolución de Mayo, se volviera a la Catedral, ya que los hechos que se recuerdan ocurrieron en el Cabildo porteño y la Primera Junta se cruzó al templo mayor de Buenos Aires para dar gracias a Dios (el Tedeum es una acción de gracias). Pero de modo sorpresivo, la semana pasada, la presidenta Cristina Kirchner anunció su decisión de que el Tedeum se haga en la basílica de Luján por ser ése el santuario de la patrona de los argentinos y porque "así lo quiere la Virgen".
Con todo, fuentes eclesiásticas contactadas por Clarín le quitaron toda connotación confrontativa a la decisión de Bergoglio. "La Virgen siempre teje rectamente y la basílica de Luján tiene una indudable implicancia nacional", dijeron. De todas formas, señalaron que desde hace un tiempo se venía estudiando la idea de retomar la realización del Tedeum en la Catedral para que, así como se hace en muchas provincias, también se lo oficie en Buenos Aires. "Y la celebración del Bicentenario pareció una ocasión propicia para reanudarlo", explicaron las fuentes con total naturalidad. |