Cientos de personas despiden los restos del ex presidente Raúl
Alfonsín, el primer presidente de la última etapa democrática de la
Argentina, quien murió anoche a los 82 años en su departamento de
Barrio Norte.
Con una masiva concurrencia, la larga hilera de personas, que se
acercaron hasta el Congreso de la Nación para darle el último adiós, se
extiende hasta la avenida Entre Ríos. La entrada es por la explanada de
la esquina de las avenidas Rivadavia y Entre Ríos.
Eduardo Duhalde, Julio Cobos, Eduardo Fellner, José Pampuro,
Mauricio Macri, Gabriela Michetti, Fernando de la Rúa, Gerardo Morales,
Roberto Lavagna, Ruben Guitiniani, Rodolfo Terragno y Ernesto Sanz, son
algunos de los políticos y personalidades que se hicieron presentes en
el velatorio de Raúl Alfonsín.
Sus restos fueron trasladados esta mañana al Salón Azul del
Congreso. Minutos después de las 8, Julio Cobos y Eduardo Fellner
escoltaron el féretro. Cerca de las 10, llegó su hijo Ricardo Alfonsín.
Por el fallecimiento del ex mandatario se decretaron tres días de
duelo nacional. Alfonsín murió mientras dormía, acompañado por sus
familiares más cercanos: sus hermanos, sus hijos y algunos de sus
nietos.
El funeral está previsto para el mediodía de mañana, después de un
cortejo fúnebre que llevará sus restos desde el Congreso hasta el
cementerio de la Recoleta. Los restos de Alfonsín descansarán en la
bóveda de los Caídos en la Revolución de 1890, hasta que esté listo un
mausoleo que se prepara para albergarlos.
Homenaje. Ayer, espontáneamente después de conocerse su
deceso, un millar de personas se congregaron para despedirlo en las
puertas del edificio donde había fallecido. "Me acerqué porque
necesitaba estar acá. Alfonsín fue mi despertar a la política, a pesar
de que militaba contra la FUBA en la universidad. Es un símbolo de la
democracia", reflexionaba José Luis Petri, de 48 años.
Con velas, y en medio de lágrimas y un doloroso silencio, los
asistentes rindieron homenaje al ex presidente de la Argentina, quien
sufría de cáncer de pulmón con metástasis ósea, un cuadro que desde el
fin de semana se había complicado por una neumonía broncoaspirativa.
Un trío de muchachos coreaban el apellido del líder radical.
Patricio Isabella, de 28 años; Emilio Alonso, con sus rastas y 22 años,
y Pamela Pequeño, de 32, de la juventud radical, admiraban a Alfonsín:
"Vivimos en democracia gracias a él. Su memoria nos da más fuerzas para
levantar las ideas del radicalismo. Significaba la paz, la igualdad, la
educación y, por sobre todo, la honestidad".
José Ignacio López, vocero de Alfonsín en la Casa Rosada, recordó
los últimos momentos del ex presidente: "Estaba lúcido, sereno y en
paz, pero angustiado por la situación del país. Era un hombre de paz.
Murió haciendo un esfuerzo para recuperar el sentido de construcción de
la política, de diálogo, y no de confrontación. Este fue su
testamento".
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