| Por lo menos 50 personas murieron esta madrugada a raíz del trágico
terremoto de 5,8 grados en la escala de Richter que sacudió al centro
de Italia, según el último balance difundido por las fuentes
hospitalarias de L´Aquila, la ciudad más afectada por el sismo.
Según fuentes de Defensa Civil, más de 10.000 viviendas y edificios
resultaron dañados por el movimiento telúrico en L´Aquila, capital
provincial de los Abruzos, en cuyas proximidades se localizó el
epicentro del sismo que se produjo a las 3.30 hora local (22.30 de
ayer, hora de la Argentina).
Las autoridades temen que la cantidad de muertos provocada por el
peor sismo que azotó a Italia en los últimos siete años aumente
dramáticamente, a medida que los equipos de rescate retiran los
escombros de las miles de casas y edificios que colapsaron por el
temblor.
Ante ese escenario, fuentes de la embajada argentina en Italia confirmaron a lanacion.com
que "aún no se reportaron víctimas argentinas como consecuencia del
terremoto". Asimismo destacaron que en la región donde se produjo el
epicentro del sismo no residen muchos ciudadanos albicelestes.
Según relatos de los testigos, pueblos enteros quedaron destruidos
casi por completo. "Hay pánico. Hay pueblos destruidos casi por entero.
Las madres, los hijos, las mujeres, hemos salido todos fuera", afirma
uno de los sobrevivientes en declaraciones publicadas por el diario
italiano Corriere della Sera .
"No sé cuántas personas han quedado bajo los escombros. Yo me
encontraba con mi mujer en la cama en el segundo piso. En la primera
estaba mi madre con mis hijos. Todos los techos han caído. No sé ni
cómo hemos conseguido salir con vida", añadió.
Mientras tanto, Guido Mariani explicó al diario italiano La Repubblica
que permaneció "durante tres horas bajo los escombros" y que
"afortunadamente" dos vigas impidieron que un muro se le cayera encima.
En tanto, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, canceló el
viaje oficial a Rusia que tenía previsto iniciar hoy y decretó el
estado de emergencia nacional.y designó al jefe de Defensa Civil, Guido
Bertolaso, como coordinador de las tareas de rescate.
Polémica por la previsión. El jefe del servicio italiano de
Defensa Civil, Guido Bertolaso, afirmó hoy que era "imposible prever"
el terremoto de 5,8 grados de magnitud en la escala de Richter que
sacudió hoy el centro de Italia.
Por su parte, el premier instó a "dejar a un lado la polémica" y a
"ayudar a quien lo necesite", en referencia a la posibilidad de que el
terremoto pudo ser previsto, según los medios italianos. Berlusconi
dijo que se trata de "polémicas" que se producen "cada vez que suceden
cosas como estas".
El jefe de gobierno italiano se refería a las informaciones
publicadas por los medios italianos que afirmaban que en las horas
precedentes al terremoto se registraron ya varios temblores más
ligeros. El líder italiano pidió además a los ciudadanos de la zona
afectada que se abstengan de viajar de no ser que tengan cosas urgentes
que hacer.
El Papa, consternado. El papa Benedicto XVI expresó hoy su
"consternación" por el terremoto. En un telegrama enviado hoy a
Giuseppe Molinari, arzobispo de L´Aquila, capital de la región de Los
Abruzos y cerca de donde se ha situado el epicentro del terremoto, el
Pontífice afirma que comparte "el dolor de las queridas poblaciones"
afectadas por el sismo y reza "por las víctimas y en particular por los
niños".
"La dramática noticia del violento terremoto que ha sacudido el
territorio de esta diócesis ha llenado de consternación el ánimo del
Sumo Pontífice, quien pide a vuestra excelencia que transmita la
expresión de su viva participación en el dolor de las poblaciones
golpeadas por el trágico suceso", dice, en representación de Benedicto
XVI, el secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone.
"Al asegurar fervientes rezos para las víctimas, en particular para
los niños, su Santidad invoca al Señor para que conforte a sus
familiares y, mientras, dirige una afectuosa palabra de ánimo a los
sobrevivientes y quienes en algún modo se prodigan en las operaciones
de rescate", prosigue el texto.
El Pontífice envía a todos los afectados y a quienes trabajan en el
salvamento de los sobrevivientes su "especial bendición apostólica".
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