Fueron cuatro horas de máxima tensión, que al caer la noche se descomprimió por el arribo del ministro de Gobierno, Juan Manuel Pedrini con promesas de hallar una solución al reclamo habitacional.
Piqueteros y pequeños productores tuvieron un enfrentamiento cerca de las 18.30. La zona sur fue escenario de la pelea por tierras. Por un lado, grupos sociales instalados en las nueve hectáreas concedidas por el productor Juan Carlos Benítez, que desde hace tres décadas alimenta y cría allí a su ganado. Esta actividad agropecuaria, dio nacimiento a la Asociación San Cayetano, que cuenta con reconocimiento jurídico.
El acuerdo logrado días atrás entre el gobierno chaqueño y nueve movimientos, fue el disparador del avance de otros sectores que decidieron en la mañana de ayer, usurpar las restantes 21 hectáreas de Benítez, en chacra 2, parcela 13, en la zona sur de Resistencia.
No lo dudó, el hombre que dijo haberlas “regalado y no venido como dicen algunos”, decidió con otros quince jinetes, desalojar por sus propios medios a los integrantes de 17 de Julio-Nueva Generación.
Nada importó, ambos bandos tenían sus razones. Mientras los hombres a caballos, con machetes, y cuchillos en la cintura, avanzaban para amedrentar a los usurpadores, éstos comenzaron a armarse para resistir hasta el final.
Desde arma de fuego, machetes, cuchillos, piedras y palos, pudo verse en el lugar de los hechos, que por suerte no dejó heridos. Al menos dos personas, sacaron de sus mochilas armas de fuego las que usaron para intimidar a la gente de Benítez.
Corridas de un lado a otro, buscaban donde refugiarse, mientras un grupo de la Infantería de la Policía, estaba apostado en el lugar, pero al parecer esperando indicaciones de la superioridad. Sin embargo, tomaron sus elementos de choque (escopetas, tonfas, escudos), después de los incidentes.
Fueron los disparos de armas cortas, que usaron los usurpadores, como muestran las fotografías obtenidas por NORTE, las que causaron temor y todos corrieron a buscar un refugio.
Mientras que, posterior a ese cruce que duró cinco minutos, los uniformados formaron un cordón que separó a los confrontantes.
Ante la inferioridad numérica de la fuerza del orden que se vio desbordada, paulatinamente al transcurrir los minutos comenzaron a llegar refuerzos de distintas seccionales y el camión autobomba, por llamado de un comisario inspector que cuerpo a tierra y a metros del periodista de este matutino- ambos se protegían de las balas perdidas- pedía más efectivos ante la incertidumbre que reinaba.
El subjefe de la Policía, comisario general Ramón Alegre se hizo presente cerca de las 19 y se informó de lo acontecido, impartiendo directivas junto a otros superiores policiales, para poder retomar el control.
Fue allí donde comenzaron a bajar los niveles de agresividad, que ambas partes demostraron a lo largo de la tarde, buscándose evitar daños personales, mientras, los piqueteros y productores seguían blandiendo machetes y cuchillos, a la espera de terminar el día con una solución.
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