“Nuestra intención es mantener la fachada y lograr que se declare patrimonio urbano” dijo a NORTE el pastor Fernando Novais, titular de la Iglesia Universal del Reino de Dios, institución que ocupa la emblemática estructura donde, por años, generaciones de chaqueños vieron películas llegadas de distintas partes del mundo.
El trabajo de los obreros implicó la pérdida de una de las dos pestañas de mampostería que sobresalen del frente del edificio, justo en la mitad. Lo curioso es que ningún cartel identifica la obra ni existe un vallado reglamentario para proteger a los transeúntes.
“Nosotros hablamos con la gente de Patrimonio y nos dijeron que este edificio no estaba protegido por ley” dijo Novais quien advirtió que la intención del culto no es destruir la fachada ni modificar su estilo: “Todo lo contrario, queremos que se declare patrimonio y queremos también exponer las máquinas proyectoras de cine en la vereda, como si fuera un museo”, dijo.
Lo cierto es que, desde el mismo momento que comenzaron los martillazos varias voces se alzaron en alerta para la protección del edificio que, además de acusar muchos años de vida y exponer una excelente calidad de construcción, es un testimonio material de la historia de Resistencia y su gente.
Novais remarcó que se realizaron todas las consultas y aventuró que el excine no fue incluido por el gobierno entre los 17 elegidos para recordar los 60 años de la provincialización: “No nos invitaron. Igualmente, nosotros queremos conservar y declararlo patrimonio histórico” insistió.
Valor histórico a proteger
“Es uno de los pocos exponentes que quedan en pie de la llamada arquitectura internacional, o arquitectura barco” sostuvo la arquitecta Linda Pesso, una de las voces más autorizadas en esta problemática: “Incluso adentro, los recursos arquitectónicos y el mobiliario recordaban a los barcos, con sus tradicionales ojos de buey y balcones con barandas, propios de los barcos transatlánticos de la mitad del 1900”
Pesso, que es delegada adjunta de la provincia del Chaco en la Comisión nacional de Museos, Monumentos y lugares históricos, también es titular de la cátedra de conservación de la Universidad Nacional del Nordeste: “El problema de fondo es el respeto de la construcción de la identidad de las sociedades. Sin identidad, no hay futuro. Si uno no sabe como se llama, termina en un psiquiátrico. Si una sociedad no tiene pasado, lo destruye y lo ignora, tiene un futuro siniestro”.
En ese plano sostuvo que quien debe controlar es la municipalidad a través de sus organismos específicos: “El control es doble: por un lado se trata de ver los planos pero, por otro lado, hay que controlar la obra, en tanto tiene que responder a los planos presentados”.
Pesso consideró que la declaración de patrimonio es un trámite importante pero sólo es administrativo: “Un edificio vale por su historia y por el simple hecho de estar. Si es declarado o no patrimonio es un trámite, su valor excede esa instancia y debe ser respetado como tal”.
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