Este sistema permite que el combustible venezolano llegue a los tanques de Secheep sin mover un barco; mediante la entrega de determinada cantidad de litros, por ejemplo a Shell o ESSO en los Estados Unidos, para ser despachados a la mayorista provincial de los depósitos regionales y las reservas críticas de estas compañías. Por eso, además, se asegura disponibilidad de producto, aun en eventuales restricciones de oferta local.
Aunque el abastecimiento de combustible venezolano no es exclusivo ni excluyente, los planes de vinculación con PDVSA llegan hasta una eventual bandera compartida en las estaciones que se sumen en una avanzada que pretende asegurar el 90% de la distribución minorista de la provincia.
La crisis del último eslabón de la cadena de la distribución de combustibles está obligando al cierre de una estación de servicio por día y la aparición de la operatoria mayorista de Secheep se presenta como una alternativa de subsistencia para estas pymes sometidas a abastecimiento irregular, costos crecientes y altos precios con los que pierden rentabilidad.
La red de Secheep podrá contar desde noviembre con 22 estaciones en Chaco, pero pymes sin bandera de las cuatro provincias ya están requiriendo sumarse.
Operación Bandera
“Tras esta determinación provincial de intervenir en el mercado de combustibles lo que hemos hecho fue diagramar una serie de reuniones con los estacioneros de bandera blanca, es decir aquellos que no tienen contrato con ninguna empresa petrolera. Les dimos a conocer la iniciativa de Secheep y resolvimos hacer un trabajo de abastecimiento con un contrato de franquicia”, explica el vocal de la empresa provincial, Marcos Verbeek.
Las franquicias replican el modelo utilizado por todas las petroleras o mayoristas, y evitan que Secheep deba construir o alquilar sus propias estaciones de servicio, lo cual era inviable para el Estado provincial dado el alto costo que implicaría en inversión dura y también en materia laboral.
“Lo que hasta el momento se ha planteado desde la empresa Secheep en cuanto al abastecimiento de combustibles es dar respuesta el mercado interno. Después se verá la formación de una bandera de combustibles, y si esta adquiere trascendencia regional, bienvenido sea.
Actualmente contamos con 18 estaciones de servicio para ser embanderadas; pero creemos que cuando logremos llegar al tope de distribuciones estaremos embanderando el 90 por ciento de las estaciones de la provincia. Contamos con 22 camiones e infraestructura múltiple, lo que ya nos da la posibilidad de garantizar fluidez. Pero es importante que marquemos que el empresariado chaqueño nos está acompañando en este emprendimiento, porque han puesto muchos de ellos sus recursos al servicio de Secheep, es decir expendio de combustibles sobre todo para el sector productivo de la provincia” encuadra Verbeek sobre un plan de expansión que prioriza el abastecimiento productivo.
Razones productivas
Desde Secheep se señala el objetivo prioritario del desarrollo en garantizar en primer lugar el abastecimiento de combustibles en la provincia, teniendo en cuenta la demanda de una región netamente agrícola ganadera.
“Pero no solo observamos el problema de desabastecimiento, además nos encontramos con inestabilidad de precios. Eso tiene a su vez una consecuencia directa sobre el productor agropecuario en su rentabilidad final. Pero además nos encontramos con una industria y un transporte afectado como así también el consumidor particular que es el que necesita del combustible para desarrollar su actividad cotidiana” señala enumerando de hecho la necesaria intervención en el desarrollo de estructura operativa y logística para una intervención eficaz en el mercado mayorista.
Pero el modelo de creación de una distribuidora provincial con acuerdos con la compañía petrolera del gobierno de Hugo Chávez en Venezuela habilita un panorama de dimensiones tan amplias como inquietantes en términos de la aparición de una compañía mayorista estatal, en una provincia que además está en procura de certificar reservas petroleras.
La intervención en el mercado de la distribución mayorista, y eventualmente de la producción, podrá ser estratégica en combinación con la producción de biocombustibles. También podrá habilitar un camino cierto hacia la potestad local del desarrollo de redes de distribución domiciliaria del gas natural que promete llegar con el Gasoducto del NEA desde 2012.
PDVSA, el socio venezolano
La decisión de avanzar en el mercado mayorista de combustibles abrió camino, antes que con nadie, con YPF Repsol. “Esta marca nos explicó la problemática que les significaba a ellos como empresa el abastecimiento que Secheep requería, consideraba demás que no podía intervenir en un mercado en el que ya tienen operadores, porque podría conformar una competencia desleal. Aun proveyéndonos, no nos podían mantener la igualdad de precios porque ellos tienen su estaciones de servicio. Frente a los distintos impedimentos de YPF decidimos buscar alternativas”, resume Verbeek. El vocal de Secheep fue delegado por el gobernador para mantener una reunión con el embajador de Venezuela, general de Brigada Carlos Eduardo Martínez Mendoza, y con el presidente de PDVSA en argentina Nelson Martínez, a quienes les presentó el proyecto de Secheep Combustibles, su finalidad y las estaciones de servicio ya adheridas. Un nuevo encuentro, esta vez encabezado por Jorge Capitanich, se concretará hoy en Buenos Aires para perfeccionar este acuerdo marco ya alcanzado.
“Obtuvimos el compromiso de PDVSA de garantizarnos de 5 mil metros cúbicos mensuales entre lo que es nafta y gasoil para todas las estaciones que son de bandera blanca que van a quedar comprendidas dentro de lo que es el proyecto de Secheep”, confirmó.
La vinculación con PDVSA tiene amplias proyecciones, desde la misma posibilidad de operar con reservas críticas de otras compañías vía clearing internacional, hasta el desarrollo de infraestructura logística y de almacenamiento para atender la demanda de Bolivia y Paraguay.
Por ahora, el combustible llegará por camiones desde la refinería de PDVSA en Campana ( Buenos Aires) hasta Barranqueras.
“Teniendo en cuenta que en la actualidad PDVSA está proveyendo de combustibles a Bolivia, estamos pensando en una segunda etapa poder rehabilitar lo que es la planta de tancaje de Transnea en Barranqueras donde tendríamos más o menos una capacidad de almacenamiento cercana a los 20 mil metros cúbicos, con lo cual podríamos transportar el combustible en barcazas, lo que reduciría el costo del flete en un 80 por ciento. De esa manera nosotros les estaríamos dando a cada uno de nuestros operadores un precio mucho más competitivo para intervenir en el mercado” adelanta Verbeek.
Para esto, Secheep debe recuperar instalaciones abandonadas en Barranqueras desde 1985, cuando dejó de funcionar la usina y el edificio quedó a cargo de la distribuidora eléctrica Transnea, con la que ahora se negocia un alquiler o comodato.
La reactivación de los tanques demandará aún una importante inversión económica para la creación un centro regional de distribución, con capacidad de almacenamiento de 20 millones de litros, a lo que se deberán sumar los dos mil metros cúbicos del Centro de Distribución 1 en Presidencia Roque Sáenz Peña, con dos tanques de un millón de litros cada uno ya disponibles.
Puja de intereses en un negocio de coto cerrado
El objetivo declarado de quedarse con el 90% de la distribución de combustibles de la provincia y avanzar en la región con un centro de abastecimiento propio y provisión segura, aun desde los tanques de la competencia mayorista, fue suficiente para encender la oposición de actuales referentes de la actividad y sus estaciones de bandera.
Naturalmente, la irrupción de Secheep Combustibles dividió la opinión de los operadores minoristas, ya que se levantaron voces alarmadas por la posible reapertura de una estación blanca cerrada a 15 cuadras y aun por sobre las extensas colas en los surtidores propios.
“Hoy por hoy todas las estaciones de servicio que tienen un contrato con una petrolera se encuentran en una situación totalmente distinta a la que se tienen los operadores de bandera blanca, que carecen de combustibles y además sufren una inestabilidad de precios constantes. Esa situación, que a su vez repercute en el consumidor final, además lo pone en una situación de absoluta disparidad respecto del resto de los operadores”, defiende Verbeek ante una ola de críticas que se reconocen como interesadas y con las que se evitará polemizar.
“La finalidad es realmente poder solucionar los distintos problemas que presenta el abastecimiento de combustibles, no pretendemos generar algún tipo de competencia desleal, ni tampoco inestabilidad en el mercado. Pero como estado estamos obligados a ver la realidad, y allí nos encontramos con desabastecimiento e inestabilidad de precios” sostiene.
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