|
Mirta Báez, Ingeniera Forestal de la zona de
Santo Tomé e Ituzaingó, señaló que los productores que realizan actividades a
largo plazo necesitan reglas claras como las que plantea el Proyecto de
Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos que permitirán, entre otras
cuestiones, saber dónde se permitirán realizar que las actividades productivas.
“Sería interesante que todas las iniciativas
que se encaren desde ahora contengan planes de manejo tengan que sean viables
económicamente para las empresas pero que además contemplen a la sociedad”,
agregó la representante de empresas del rubro forestal.
Mientras que Roberto Arce, de la Asociación Ambientalista
de Santo Tomé, pidió que se profundice esta norma sobre todo en cuanto a la
necesidad de respetar las áreas prohibidas y el cumplimiento que estas zonas
exigen.
“Hay que apuntar a lo que beneficia al
conjunto de los productores y no a unos pocos, para ello es necesario trabajar
en conjunto“, sugirió.
También estuvo representado el sector
ganadero, a través de José Luis Arbelaiz, presidente de la Sociedad Rural de
Santo Tomé, quien expresó que entre los productores existe una gran
preocupación “por el estado de incertidumbre que presenta la ley, siendo que la
provincia necesita desarrollarse“.
Al respecto, dijo que establece puntos grises
en cuanto al financiamiento, la zonificación y no considera a la ganadería como
actividad principal de esta zona, lo cual induce al despoblamiento del
territorio, aunque además recalcó que incorpora valores de conservación con
“límites indefinidos“.
Por último, el ruralista llamó a la provincia
a lograr un mecanismo que afiance esta ley con el objetivo de conservar bosques
nativos y celebró este espacio de diálogo que comenzó este miércoles y
continuará este jueves en la
Sociedad Rural de Curuzú Cuatiá. |