Cientos de fieles colmaron ayer las arenosas calles de San Cayetano para llegar al santo del pan y del trabajo. Pero fue el arzobispo Andrés Stanovnik quien direccionó los pedidos y en su homilía manifestó: “Venimos a suplicarle a San Cayetano que nos ayude a superar el escándalo de la pobreza”, en alusión al mensaje realizado por el Papa Benedicto XVI en referencia a la realidad que vive el país en cuanto a los pobres. Stanovnik advirtió que “la falta de pan es consecuencia del egoísmo, la codicia, la falta de solidaridad y la ineficiencia por procurar el bien común; el Santo Padre lo dijo una vez más y esta vez para nosotros”, recalcó.
Recordó ante los cientos de fieles que acudieron a San Cayetano que “la consecuencia de la pobreza golpea más duro a las niños y a los jóvenes, y que la primera institución que se resiente es la familia”.
Fue contundente al afirmar: “No le demos mucha vuelta a esta desgracia que nos destaca el Papa”, y señaló que la solicitud no apuntó a buscar culpables sino a movilizar a toda la sociedad.
“El corazón nuestro tiene que abrirse cada vez más a Dios. Tenemos que crecer en el deseo intenso de escuchar su Palabra y en la voluntad firme de obedecerla. San Cayetano aceptó en serio la invitación de Jesús”, agregó.
Stanovnik, instó a “no quedarnos con venerar la imagen del santo sino a imitar su ejemplo de solidaridad hacia los más necesitados”; en esa línea respaldó el pedido del Papa de reducir la pobreza en Argentina, pero sin echar culpas sino sumando fuerzas. El obispo expresó que cuando falta el pan y el trabajo significa que el hombre está alejado de Dios, porque la desigualdad surge ante la imposibilidad de donarse a los demás, de ser solidarios.
Justamente, al referirse al tema del trabajo y el hambre, recordó las palabras del Papa Benedicto XVI, quien pidió “reducir el escándalo de la pobreza en Argentina”, acompañando las apreciaciones del Sumo Pontífice.
Manifestó que la pobreza no descansa en ninguna razón más importante que a falta de amor, pues después vienen las responsabilidades de la gestión pública, de las organizaciones y de las personas, “pero lo importante es que falta pensar en el otro”.
En tal sentido, bregó para se sumen fuerzas en contra de la desigualdad social y remarcó que no hay mejor ejemplo de solidaridad que San Cayetano, quien se brindó hasta el extremo por los más débiles.
Pidió por ello “no quedarnos con venerar la imagen del santo sino a imitar su ejemplo de solidaridad hacia los más necesitados, debemos abrirnos al otro”.
“El Papa lo dijo para nosotros”, remarcó nuevamente, en claro pedido a los cristianos a movilizarse ante el reclamo de Benedicto XVI para afrontar la pobreza y la desigualdad social.
Stanovnik recordó además, que hace 70 años se realizó la bendición de la imagen de San Cayetano, acto que fue acompañado por miles de personas, cantidad poco habitual para la época.
Destacó al respecto que la festividad de San Cayetano siga convocando tantas personas y generando un profundo sentimiento religioso, lo cual fortalece el sentido de comunidad en tiempos difíciles para la sociedad: “La memoria de nuestra fe nos ayuda a sobrellevar los días difíciles”, dijo. |