El caso de Mosquera, que esta semana hizo su descargo ante la Justicia, pinta con precisión el clima de crispación que hoy se vive en una provincia acostumbrada a las cruentas peleas entre bandos irreconciliables.
El gobernador Colombi, que busca su reelección, y su primo y antecesor, Ricardo Colombi, son protagonistas excluyentes de la batalla por la gobernación que se dará el próximo domingo. Una guerra que tiene al gobierno nacional, al vicepresidente Julio Cobos y al radicalismo de Gerardo Morales como actores destacados. Una trama a priori pareja con final abierto que podría necesitar del ballottage, previsto para el próximo 4 de octubre.
El caso del joven secretario del gobernador ocupa buena parte de la atención de los correntinos y divide aguas entre los partidarios del gobernador, que adjudican la maniobra a Ricardo Colombi, y los opositores, que ven en Mosquera a un ejemplo de la impunidad con la que se manejaba el funcionario, que pasó de vender lubricantes para motos en una modesta esquina de esta capital a adquirir lujosas propiedades y automóviles, ceder pasajes a amigos y hasta habría utilizado el avión de la gobernación para viajes de placer. Todo en sólo ocho años de una carrera que comenzó durante la gestión de Ricardo Colombi y continuó en la actual, cerca del gobernador.
Denunciado por una diputada del kirchnerismo por enriquecimiento ilícito, el Banco de Corrientes confirmó en principio que Mosquera y su esposa tenían, en total, unos 4 millones de pesos en sus cuentas sueldo. Luego de varios días de incertidumbre, el propio banco adjudicó a un "error" estas cifras y las corrigió, pero los fiscales sospechan que se "retocaron los números" para salvar al funcionario. Otras dos causas (cesión de pasajes para indigentes a dos amigas) y el uso del avión oficial fueron motivos esgrimidos por la jueza Norma Agraso para detener a Mosquera.
Ahora se lo puede ver con sus inseparables palos de golf: los tiene hasta en su celda y los lleva a todas las audiencias judiciales, en una suerte de intento por minimizar a los que lo acusan por haber adquirido infinidad de elementos de lujo.
En diálogo con LA NACION, el gobernador acusó a los fiscales de la causa, Buenaventura Duarte y Diego Nuñez, de ser "instrumentos políticos" de su primo, que los designó en el cargo durante su gestión (2001-2005) y afirmó: "Diego está pagando por mí. Como no me pueden encontrar nada, lo acusan a mi secretario con pruebas falsas. De paso atacan a Cobos, que es la real alternativa en la UCR", se despachó.
Pactos
El gobernador insiste en que hay un pacto entre su primo y el Gobierno para derrotarlo, con la anuencia del presidente de la UCR, Gerardo Morales.
Tanto Ricardo Colombi como el candidato kirchnerista a gobernador, el senador Fabián Ríos, lo niegan. "La Presidenta me transmitió que Ricardo Colombi quería ese acuerdo, pero lo rechazó", dijo Ríos. Para dar más fuerza a sus intenciones, promete la presencia de gobernadores kirchneristas (Daniel Scioli, Mario Das Neves y Jorge Capitanich) en su acto de cierre, el jueves.
Quien seguro estará en Corrientes es Cobos, que prometió al gobernador estar junto a él en un cierre de campaña a ritmo de chamamé. Ricardo Colombi estuvo acompañado por Morales y Ricardo Alfonsín.
¿Y los sondeos? El gobernador dice que los números le dan el triunfo en primera vuelta. Su primo afirma que llega al ballottage y gana. Ríos sostiene que habrá segunda vuelta entre el gobernador y él.
En esta provincia acostumbrada a las peleas familiares, también los Romero Feris están divididos. El ex gobernador José Antonio Romero Feris apoya a Ricardo Colombi, mientras su hermano Raúl aporta votos al gobernador en la capital correntina, que concentra el 40 por ciento del electorado. |