La supuesta compra de las tierras de la Colonia Uriburu, en la isla Apipé, planteada por supuestos empresarios canadienses que exigían el desalojo del lugar, mantuvo en vilo por una semana a los lugareños. Había versiones de que se trataba de una broma pero ninguna de las autoridades locales lo confirmaba, ni desmentía. Sin embargo, anoche, la intendenta se vio obligada a reconocer el engaño para frenar la bronca vecinal.
Así, les habría manifestado a los vecinos que todo sería parte de una broma para Tinelli y que hoy, el cómico Matías Alé les entregaría una lancha.
La confirmación de las versiones de que todo era parte de un programa televisivo, según lo manifestado por isleños a El Litoral, no habría caído para nada bien.
"Las explicaciones de la Intendenta que llegaron una semana después de decir que había que desalojar no calmaron los ánimos, hay mucho malestar porque creen que para ser una broma, fue muy pesada", remarcaron desde la población isleña a El Litoral.
En tanto que ante la consulta de si aceptarían la donación, reconocieron que es algo que necesitan pero que en este momento tienen mucha bronca por la angustia que tuvieron que padecer los últimos días. "No sabemos como reaccionará la gente mañana (por hoy), están muy enojados porque creen que se burlaron de ellos", añadió otra de las habitantes de Apipé.
De comedia
La intrincada situación comenzó el lunes de la semana anterior con la visita de dos funcionarios del Municipio de Apipé, quienes le habrían expresado que iban a venir unos empresarios por algo relacionado a la propiedad de las tierras. Al día siguiente, llegó un nuevo contingente de personas integrado por supuestos empresarios canadienses y tres integrantes del gabinete comunal.
De esa manera visitaron las casas de varios pobladores notificándoles que las tierras habían sido vendidas y que tenían una semana para desalojar.
El temor de que la llegada de capitales foráneos les hiciera perder el único lugar que tienen para vivir y producir -tal como el fallido intento de septiembre del año pasado - se apoderó de un número considerable de habitantes.
Sus preguntas de cómo era posible eso, si ellos estaban tramitando la tenencia de esas tierras ante organismos provinciales, no tenían respuestas. Ante la falta de medios para poder pedir explicaciones a los funcionarios, se comunicaron con dirigentes isleños que viven en San Antonio y les encomendaron que averiguara de qué se trataba.
Pero las consultas a varios organismos tampoco dieron resultado: nadie sabía nada sobre la supuesta venta de tierras en Apipé. Sin embargo, en medio de tanta confusión se deslizó la versión de que se trataba de una broma para Tinelli que a través de Matías Alé les cumpliría el sueño de tener un pontón y una lancha en puerto Arazá.
Durante toda la semana pasada, intentaron confirmar esa versión pero los supuestos partícipes de la simulación se excusaban diciendo que no podían afirmar o negar nada, que debían esperar al martes (por hoy) para ver los papeles que traerían los supuestos empresarios.
Cansados de tanta incertidumbre, el último domingo los vecinos de Colonia Uriburu se reunieron y decidieron que al día siguiente irían hasta el Municipio de Apipé, emplazado en San Antonio, para exigir respuestas. Y si bien el mal estado de los caminos por las inclemencias climáticas truncó ese viaje, ayer hubo novedades para los pobladores. De acuerdo a lo relatado desde la isla a El Litoral, en horas de la tarde arribaron a la zona de Colonia Uriburu un grupo de personas con un pontón, un grupo electrógeno y otros elementos, y les habrían manifestado a los lugareños que venían a instalarse.
Esos dichos parecían confirmar que efectivamente -al igual que meses atrás- llegaban foráneos a querer ocupar las tierras de la zona.
Transcurrieron las horas y en el anochecer llegó la intendenta de Apipé para reunirse con los exaltados pobladores de Uriburu. En ese encuentro les habría informado que todo se trataba de una broma para el programa de Tinelli y que la intención era darles un pontón y una lancha las cuales serían entregadas hoy por Matías Alé. |