Doce miembros de la Policía de Corrientes son investigados desde ayer por la muerte de un menor de 14 años que fue herido de un tiro en el cuello, durante un operativo en el que los efectivos intentaban detener al autor del robo de una cadenita a una mujer. Los policías dijeron que hubo un forcejeo e intercambio de disparos, pero los testigos del hecho aseguran que el adolescente estaba desarmado . Y que le dispararon cuando estaba en el suelo . Los policías son investigados por la propia fuerza y por la Justicia, que dispuso que uno de ellos quedara preso .
El hecho ocurrió a las cuatro y media de la tarde del lunes en el barrio Pío X de Corrientes, una zona de casas humildes y calles de tierra, a unas 20 cuadras del centro de la ciudad. El adolescente baleado –Ezequiel Riquelme, de 14 años–, agonizó hasta la madrugada de ayer, cuando murió en el Hospital Pediátrico tras haber sido operado dos veces.
Todo había comenzado con la denuncia de una mujer que denunció que dos jóvenes en moto le habían arrebatado una cadenita de oro. Policías de la comisaría tercera salieron a rastrillar la zona y se encontraron con una moto en la que iban dos adolescentes.
Cuando comenzaron a perseguirlos, los dos jóvenes dejaron el ciclomotor y salieron corriendo hasta que se metieron en los pasillos de una embotelladora de vinos abandonada y desaparecieron . Allí se escucharon varios disparos.
A esa altura, ya había al menos cinco patrulleros recorriendo la zona. A pocos metros de la planta abandonada, la Policía se cruzó con Ezequiel y otro amigo, que volvían en moto de jugar al fútbol en la cancha del Club Libertad, a pocas cuadras del lugar.
“Alto, quedate quieto, no corras” , le gritaron los policías a Ezequiel, que bajaba de la moto. Su amigo aceleró y desapareció. Ezequiel levantó los brazos y se quedó quieto. Entonces la Policía “lo sacó y lo colocó boca abajo en el piso”, dijo un testigo, el mismo que reveló que fue allí cuando se escuchó otro disparo, el de una escopeta 12/70 que según la Policía estaba cargada con balas de goma. El tiro, que le destrozó el cuello, fue hecho a menos de dos metros de distancia.
Los mismos testigos dijeron que los policías cargaron el cuerpo del menor herido en una camioneta para llevarlo al Hospital Escuela, donde fue intervenido de urgencia.Horas más tarde fue trasladado al Hospital pediátrico Juan Pablo II, donde volvió a ser operado. No fue suficiente, y murió por la cantidad de sangre que había perdido .
“Los policías se equivocaron. Hay vecinos que vieron cómo le dispararon y lo mataron como a un animal. Se estaba desangrando y lo tiraron como una bolsa a la camioneta ”, dijo su mamá, Esther de los Santos.
“La persecución se inicia tras un presunto hecho delictivo. Hay policías investigados, porque es evidente que hubo un intercambio de disparos, pero hay que dejar que la Justicia actúe para llegar a la verdad”, dijo el ministro de Gobierno, Gustavo Valdés, quien calificó al hecho como “un desafortunado episodio” y confirmó la detención de un agente, a quien la prueba de dermotest (un examen que determina si alguien disparó un arma) le dio positivo.
El jefe de la Policía de la Provincia, comisario general Juan Alfredo Ojeda, debió presentarse ante el gobernador Ricardo Colombi para darle detalles de la investigación interna que se puso en marcha.
Julio Riquelme, padre del adolescente muerto, reclamó justicia y dijo que sólo esperan “ ver presos a los responsables, al comisario y al que le disparó . Hay testigos y lo vecinos vieron cómo le dispararon cuando estaba indefenso”.
En coincidencia con lo que la misma Policía admitió, Riquelme aseguró que Ezequiel “no tenía armas encima, no pesaba ni 50 kilos, el era muy chiquito y se había entregado... cómo le van a disparar así”. Y dijo: “Ellos van a pagar acá en la tierra, no va a quedar impune esto que hicieron”.
El episodio recuerda al crimen de Diego Bonnefoi, de 15 años, en Bariloche, a quien policías de esa ciudad mataron tras una persecución por un presunto robo, el 17 de junio pasado. Igual que Ezequiel en Corrientes, el chico también iba desarmado . El crimen provocó una revuelta social que terminó con una nueva represión policial y otros dos muertos , en un caso que puso al descubierto las profundas diferencias sociales entre los barrios del “Alto” y del “Bajo” en Bariloche, la zona más acomodada y conocida por los turistas.
Ese caso sigue con un policía procesado. |