Como quien trata de sacar fuerzas de sus flaquezas, dijo que actualmente se encuentra radicada en Bahía Blanca “por cuestiones laborales y personales, para seguir adelante. Los psicólogos nos recomendaron que era lo mejor. Yo lo superé bien, a mi hija si le cuesta el desarraigo, pero sigue yendo a la psicóloga y creo que lo va a superar”.
Lo cierto es que mientras Villegas sigue negando cualquier tipo de participación en el hecho en el que se lo inculpa, su hija María José puso blanco sobre negro con respecto al comportamiento pasado de su progenitor, sobre todo cuando incursionaba en lugares no convencionales, como ser una playa nudista, por ejemplo.
“Para él era bastante normal eso del exhibicionismo. Cuando crecimos nos fuimos dando cuenta de las cuestiones del pudor. Nosotros mucho no nos podíamos meter en las decisiones. Mi madre se separó de él cuando nosotros éramos chicos y me acuerdo de la incomodidad que sentía de tener que estar desnuda delante de mis hermanos y de verlo a él y a la señora desnudos”.
“A medida que pasa el tiempo uno se va avergonzando de esa situación. Él inició el abuso conmigo cuando yo tenía 11 años hasta los 19 que quedé embarazada. Él nunca me penetró, eran todos juegos sexuales y sexo oral. Yo en ese entonces trataba de separar la cuestión del abuso con mi papá, que tenía una imagen social, pero cuando fui creciendo vi que lo malo no compensaba lo bueno que él era conmigo”.
“Sobreviví a todo eso sola, empecé terapia este año para poder enfrentar el juicio. Si no le hubiese pasado a mi hija yo no hubiera sacado esto a la luz”, agregó María José con entereza al momento que confió: “Cuando mi hija tenía cuatro años me contó que también abusaba de ella. Empecé terapia justamente para enfrentar el juicio. Tengo mucho dolor de tener que revivir esa cuestión, cuando tengo que declarar me siento muy humillada por el trato que uno recibe de los jueces y de los fiscales”.
A pesar de todo, la mujer señaló “no me siento huérfana, en realidad nunca tuve un padre en realidad. Esto yo ya lo elaboré porque tuve que sobrevivir a esta circunstancia que me tocó en la vida”, afirmó al especificar que la situación de los abusos se daba de manera reiterada y que “llegó un tiempo en que era una o dos veces por semana”.
Por su parte, indicó que con la hija fueron un par de abusos. “Yo había notado conductas sospechosas, ella quería estar mucho en el baño. Luego me contó de la primera vez, después me contó que fueron a un telo de Santo Tomé y me describió un baño con espuma. Fue en el 2008 cuando ella tenía cinco años”.
Mi hija pudo superar el abuso gracias a la terapia, ella lo único que quiere es que su abuelo sea castigado por lo que hizo. Yo hoy siento mucho asco y repugnancia cada vez que veo una foto de él”, concluyó María José Villegas. |