Los juegos como hamacas, toboganes y subibajas son una de las atracciones principales para los chicos que visitan la Costanera de la ciudad. Sin embargo, el paso del tiempo y el uso constante de los mismos han causado daños en las estructuras, y muchos se encuentran dañados y representan un riesgo potencial para los más pequeños. Clavos salidos, estructuras oxidadas y remendadas, así como también suciedad y abandono son tan sólo algunas de las situaciones visibles. Padres piden que se arreglen las roturas.
Ubicados a un lado del mirador de los silos y a pocos metros del edificio de la Prefectura, estos parques de juegos atraen de forma constante a familias enteras que se disponen a disfrutar del paisaje y de los entretenimientos para los chicos. Sin embargo, además de las precauciones habituales que deben tomar los tutores, éstos deben estar atentos a las condiciones en que se encuentran las estructuras de hierro.
Sucios
El mal estado de los juegos se debe en parte al poco cuidado que los mismos ciudadanos les dan. Grupos de jóvenes los utilizan de mala manera en horarios nocturnos, sin medir las consecuencias provocadas.
Los toboganes muchas veces tienen agujeros en las chapas y están sucios con distintas sustancias, entre las que se pueden contar aceites y excrementos. Los subibajas perdieron algunas de sus agarraderas y las hamacas tuvieron que ser remendadas, ya que las cadenas fueron cortadas. Incluso, algunas de ellas están inutilizables, porque fueron robadas.
Otro de los inconvenientes es la presencia de numerosos perros callejeros que usan a los castillitos como refugio, y han hecho de ése su hogar. "Hay que tener seis ojos para ver que los chicos no toquen nada que los pueda cortar o simplemente quedar enganchados o caerse. Los perros también son un problema, porque no se sabe si son peligrosos o no", indicó a La Mañana uno de los padres presentes. |