El religioso memoró que se instaló entre los aborígenes wichi de nuestra región, con quienes vicio por dos décadas, y que fue perseguido durante el proceso miliar, “no siendo un desaparecido más por pura providencia”, y actualmente reside en la localidad de Fontana, cercana a Resistencia, Chaco,
Expuso que en su momento fue superior en la Orden del entonces seminarista Francisco Nazar, insistiendo en describirlo como “en un ser altanero y destructivo”, incluso lo acusó de que “me traicionó frente a mis superiores de la orden pasionista, ante quienes les contaba de todos mis movimientos a través de cartas, incluso me pidió disculpas por eso, pero luego volvió a hacerlo”, para enfatizar que “esto demuestra que cuando necesitaba lograr un fin no había forma de pararlo, destruía todo. Y otro claro testimonio de eso es cuando yo quise ir al norte hizo lo imposible para impedírmelo, siempre tuvo ese tipo de actitudes”.
Alude a su libro y la entrevista que le efectuó al dirigente de más prestigio entre los wichí, recientemente fallecido en El Potrillo, Miguel Ortíz, aludiendo a que “trabajó muchos años con Nazar, el me dijo con todas las letras que ellos se sintieron traicionado por Nazar”.
Indicó que “Francisco Nazar intentaba que las personas se movilizaran, pero en cuanto notaba que querían volar en libertad, les cortaba las alas; y el mismo Miguel Ortíz me dijo que no sabía por qué si tanto años trabajaron juntos luego me olvido, ni una carta le había enviado y que se sentía traicionado”.
Concluyó Doyle recordando que “queda claro que lo que hizo conmigo lo hizo también con otros, utilizando medios pocos dignos, él nunca aceptó que los wichi tomaran decisiones que no salieran de él o que él no avalara”, |