Pero reconoció, en coincidencia con el ministro del Agro y la Producción, Néstor Ortega, que el colono necesita una mayor capacitación en el uso de agroquímicos. Aunque consideró que “la dosis inocua es la dosis cero”. Fue al analizar el informe presentado en la noche de este lunes por el canal América 2, bajo el título: “Tabacaleros: Niños envenenados, dolor en Misiones”.
Lamentó que nuevamente se exponga de esta manera a los productores y sus hijos ante las cámaras de televisión. “Muchas veces se acusa a los colonos de ser los malos de la película, de ser irresponsable en el empleo de agrotóxicos. Se insiste en que el pequeño tabacalero es el que contamina el ambiente, sobemos que el cultivo de tabaco implica uso de agrotóxicos. Pero nadie habla de la empresa que entregó esos químicos”, observó Maciel. Además, reiteró que “lo mismo ocurre con los pequeños yerbateros, a quienes se responsabiliza de la marginación del tarefero pero no se habla del estado de los cosecheros de los industriales”.
Recordó que “en los últimos años mejoró el modo en que se utilizan los agrotóxicos, es más Misiones fue una de las primeras provincias en dejar de usar el bromuro de metilo, en el almacigo”. Al mismo tiempo admitió que “todavía existe en algunos lugares, un mal uso de esos productos por falta de capacitación y asesoramiento por parte de los técnicos de las tabacaleras”.
El legislador provincial se mostró a favor de mejorar la producción y la rentabilidad de la chacra, pero entiende que para eso “es necesario que en la agricultura familiar se elimine el uso de agroquímicos, porque todo lo empleado en las plantaciones va a parar a un curso de agua. Además, por más pequeña dosis que se use la familia siempre estará expuesta a una situación de riesgo”. De acuerdo con lo planteado por el ministro Ortega, Maciel remarcó que “es necesario capacitar en cultivos sin agroquímicos. Hay numerosas experiencias en Misiones de plantaciones orgánicas, libres de agroquímicos. Eso es posible replicar en toda la provincia”.
Contaminación a gran escala
Maciel insistió en que “el uso de agroquímicos se instaló en las chacras, es bueno discutir al respecto”. Pero observó que “molesta ver empresas como Alto Paraná (Grupo Arauco), que sabemos usa agrotóxicos cuando hacen tala rasa. Ese coctel de fumigación, para preparar el terreno, hace que debajo del plantín de pino no crezca nada durante tres o cuatro años. Y nadie hace mención sobre este hecho”. En ese contexto advirtió que “las napas de agua, arroyos y ríos reciben esos agroquímicos, en cantidades muy superiores a los usados por el pequeño productor. Después, la mayoría de las cooperativas que proveen el servicio de agua potable a las distintas localidades se abastecen del vital líquido de esos torrentes”.
Agregó que “extraen el agua de esos cursos porque no todos tienen perforaciones del acuífero o de napas profundas. La toma de agua de las cooperativas está en los cursos de arroyos y ríos, hasta donde llega el agrotóxicos utilizado por las grandes empresas”. Así las cosas, Maciel sostiene que “es importante intervenir en casos donde existe mayor grado de responsabilidad, cuando se trata de empresas que tienen mayor rentabilidad y no asumen su cuota de responsabilidad social”. Entiende que son las grandes industrias las que lucran con estas situaciones, “hay empresarios que financian a los medios de comunicación para que se exponga a los pequeños productores ante las cámaras”.